martes, 18 de agosto de 2009

ficcionalizar

La nueva Caperucita Roja

Marco de desarrollo.
Por: Lizeth Cano Mesa
Con base en: versión original de Caperucita Roja de Charles Perrault.
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/perr/caperuci.htm.

Mientras Caperucita se sumergía en el camino que el lobo le había indicado, éste ya había sobrepasado todo el trayecto. Y aliñándose como una niña, llamó a la puerta de la ingenua abuelita.
-¿quién es? Preguntó la anciana con voz de tarro y entrecortada.
-soy yo, tú nietecita caperucita. Respondió el lobo feroz, con una voz impetuosa y poco engañosa.
-Sin duda alguna es mi pequeña. Pensó la vieja, recordando que en la etapa que se encontraba su nieta, se producían una serie de cambios que eran de esperar; y más para la pequeña, que por su apariencia nada peor podría pasar.
A pasos agigantados entró el lobo, y al ver a la pobre viejecita postrada ante su mirada, con canas tan blancas como una telaraña, manos tan arrugadas por cuanto de ellas había hecho, creyó conveniente evitar una mala digestión.
Sin pensarlo de inmediato entablaron una agradable charla, y con miras a que la abuela ayudara al lobo a enamorar a Caperucita roja, éste le ofreció acompañarla hasta que la pequeña llegara.
Mientras tanto, Caperucita que estaba algo perdida, decidió descansar y sentarse en una pequeña roca que estaba al lado del camino, pero el sol era tan ardiente, que ni siquiera se comparaba con una papa caliente.
Por allí pasaba un leñador que ofreció guiar a la ya desesperada niña.
En el camino, el leñador no dejaba de mirar con ojos de saltamontes el peludo cuerpo de Caperucita, y si darse cuenta, antes de que el sol se ocultara le lanzó un beso que la derrumbó. Pero más se demoró la niña en levantarse que en darse cuenta que aquel hombre no era más que un pobre diablo disfrazado de tranquilidad.
Al divisar la casa de su querida abuela, Caperucita salió tan deprisa, que ni siquiera se despidió de quien fue su tal vez primer amor.
Toc.toc. tocó la puerta, y al abrirla descubrió a aquel apuesto galán al lado de la cama de la abuela que parecía un vegetal.

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