sábado, 22 de agosto de 2009

Cuento libre

Cuento libre
La bella y la Bestia: anónimo
Tomado de: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/perr/caperuci.htm

La Bella y la Bestia
(Resumen)

En medio del campo, vivía un mercader en compañía de sus tres hermosas hijas.
Un día, preparándose para salir a un viaje de negocios, preguntó a las tres jovencitas qué deseaban como regalo del viaje. La primera de ellas le pidió un vestido, la segunda un collar de perlas, mientras Bella la menor de estas, tan solo pidió una rosa cortada por el propio padre.
Encontrándose ya de vuelta el mercader, se vio retrasado por una fuerte lluvia que se aproximaba, y en medio de un fuerte viento y gotas a medio caer, el hombre observó un castillo situado en medio del bosque.
Después de varios llamados a la puerta nadie respondió, por lo que el vendedor decidió entrar sin pensarlo más. En el salón principal, había comida preparada y lista para ser digerida, y viéndose el hombre agotado por el viaje, más animado por el hambre se sentó a comer.
Luego, se dirigió a los cuartos que estaban ubicados a lo largo de un pasillo del segundo piso, y al no escuchar ni ver a nadie se recostó a descansar.
A la mañana siguiente, al lado de la cama donde el hombre complaciente reposaba, había servido café y frutas; pero no se encontraba nadie.
El mercader se preparó para partir de nuevo a su hogar, bajó las escaleras y se dirigió al patio donde la noche anterior había dejado atado a su caballo. Cuando se estaba montando a su caballo vio unas hermosas rosas blancas, y recordando la promesa que había hecho a su hija, el hombre arrancó una sin más preguntar.
¡Maldito desgraciado!- gritó una enorme Bestia que salía en medio del jardín.-te dí de comer, un lugar donde dormir y ésta es la manera como me pagas; arrancando mis flores favoritas.
-te mataré-.
Al ver esta reacción el mercader quedó paralizado y horrorizado.-no es para mí- exclamó -es para mi hija Bella que me pidió una rosa.-
Al escuchar tal respuesta la Bestia se tranquilizó, soltó al hombre y le hizo prometer que le llevaría a su hija a cambio de perdonarle la vida.
El mercader aceptó la condición, y tan pronto como pudo, al llegar a su casa les contó a sus tres hijas lo que había acontecido.
Bella, quien era su hija favorita, pidió a su padre que la llevase al castillo de la comentada Bestia en vista de que así se había prometido.
Al llegar al castillo, la Bestia recibió a Bella amablemente y, aunque la joven estaba atemorizada respetaba la promesa dada.
Transcurridos varios días, la simpatía entre Bella y la Bestia crecía, y el ambiente de silencio que predominaba al comienzo de su llegada, se comenzaba a olvidar.
Un día, el monstruo le regaló a la joven un espejo mágico, en el que podía ver a todos sus seres queridos. Transcurridas varias noches y días de verano, Bella vio a su padre postrado en una cama agonizando, y enseguida le pidió a la Bestia que la dejara visitar a su papá a cambio de ella regresar.
En principio la Bestia se enfadó, sin embargo le había tomado tanto cariño a Bella, que no le gustaba verla sufrir. -prométeme que volverás en siete días –dijo a la jovencita, y ella de inmediato aceptó.
Cuando el mercader vio a su hija se comenzó a recuperar, y pasaron varios días sin que Bella recordara su promesa.
Una noche un sueño despertó a Bella, pues en él había visto a la Bestia morir. Se dirigió rápidamente al castillo, y al llegar encontró la Bestia tirado en el piso, al lado de un árbol y con los ojos cerrados.
Bella, empezando a llorar le dijo al monstruo que no se muriera, pues ella lo quería de verdad.
El lugar se empezó a iluminar, la Bestia se convirtió en un príncipe y dijo a Bella que gracias a ella el hechizo que un día fue lanzado por una bruja se rompió.

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