El momento del duelo
El mismo día (20 de junio el 2005) el cadáver de Mauricio fue transportado en un helicóptero privado, por el obvio temor de que este se descompusiera; y llegando casi a las 6:00 de la tarde al aeropuerto Holaya Herrera, donde lo esperaban su hermano Omar y nos cuantos primos, se aproximaba un momento de gran agonía.
Luego de ser perfectamente maquillado y preparado, el cadáver de Hernán Mauricio Rendón Cano, fue llevado a una sala de Campos de Paz alrededor de las 9 p.m para ser velado y, posteriormente sepultado en una tumba comprada por la propia familia-Rendón-.
Lilian Cano, la madre del joven asesinado -o quizás por simples coincidencias de la vida muerto-, se acerco lentamente al ataúd blanco de su primer hijo. Un ataúd cubierto con un manto de la Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil, porque el joven había logrado sacar su licencia de alumno de pilotaje de avión el día 3 de junio del 2004, y desde hacía poco se había graduado en la escuela de Aviación Del Pacifico Ltda.
Evidentemente era él, pero como toda madre, no aceptaba que ese cuerpo pálido, frio e inmovilizado, fuera su amado hijo.
Los murmullos rondaban, y después de tanto llanto sin cesar la madre logró descansar; sin embargo, minutos después un sueño no tardo en sacar de la aparente tranquilidad a la mujer-aunque suene algo ilógico –ella despertó rápidamente con la idea de su hijo había sido abaleado. El hecho fue que, al escuchar la voz de su ya fallecido hijo “ama me mataron; ama me mataron; ama me mataron”, la señora se dirigió hacia el ataúd, levanto la cubierta, tomo al joven entre sus manos y sin esperar encontrar lo que vio, su cuerpo tenía tres disparos, todos ellos en su cabeza, señales de tortura, maños atadas y posibles quemaduras por acido.
¿Qué pasaba, si una vaca no tiene impregnadas balas?.
En el ambiente Iniciaron los juicios y palabras sueltas en aras de ocultar lo que en verdad había ocurrido, pero nadie se atrevía a hablar de lo verdaderamente sucedido. En verdad la situación se comenzaba a excitar.
El 21 de julio hacia las 5:00 de la tarde, el joven Mauricio fue enterrado, ya antes llorado por quienes en realidad lo amaban, y convertido en apenas uno de los miles jóvenes que a diario mueren en circunstancias que tarde que temprano, se justifican por las acciones déspotas de unos cuantos.
Un mes después de ser enterrado en Campos de Paz el piloto graduado, un domingo para ser más exactos, doña Lilian llega a una de las visitas y descubre que la tierra de la tumba ha sido quizás removida. (Allí nadie se hace responsable por una aparente perdida).
(Continúa)…
sábado, 15 de agosto de 2009
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