domingo, 23 de agosto de 2009

Volver a contar

La Enemiga


Virgilio Díaz Grullón
http://www.literatura.us/virgilio/enemiga.html-15k-
La Enemiga
(Resumen)

Recuerdo el día en que papá trajo la muñeca en una caja de cartón, envuelta por papeles de colores y atada con un listón rojo. Era justo el día del cumpleaños número 6 de Esther mi hermanita, y desde entonces las cosas empezaron a cambiar.
Las vacaciones de verano estaban comenzando, y habíamos acordado hacer muchas cosas, como cazar mariposas, separar sellos y construir un refugio en la copa más gruesa del árbol. Pero con la llegada de la muñeca, las cosas empezaban a tardar.
La muñeca abría y cerraba sus ojos, y tenía pestañas negras como su fuese una persona, vestía un atuendo que dejaba descubierto sus piernas y, su piel era tan tersa y reseca, que parecía un esperpento.
En el momento que Esther sacó su muñeca de la caja, salió corriendo al jardín a jugar con ella, y yo había pasado a un segundo plano.
Mi hermanita no se separaba de su regalo, cenaba y dormía con este, siempre estaban juntos. Y yo por mi lado intentaba animarme solo.
La situación era compleja, y yo tenía que hacer algo para evitar que la monstruosa usurpadora acabara con las vacaciones.
Una noche, pasados cuatro días de la estadía de la muñeca, me dirigí en cuclillas al cuarto de mi hermana cuando todos estaban durmiendo; y cuidadosamente la cogí del lado de Esther. Tomé una toalla del baño y rápidamente busque la caja de herramientas de mi papá, me dirigí al jardín, extendí en el césped la toalla y puse la muñeca allí.
Plácidamente trituré con un martillo la cara de la pálida muñeca, destrocé sus extremidades con un cuchillo y, escuchando su último gruñido, terminé con su torso.
Al día siguiente, en medio de llantos que no cesaron después de tres días, mi hermanita reclamaba su muñeca. Ella presentía que había sido yo, y con su mirada me acusaba. Sin embargo no decía nada, pues mis papas le decían que de seguro la había olvidado en el jardín el día anterior del hurto.
Pasaron los días y el ambiente se había calmado. Esther y yo ya jugábamos e incluso habíamos logrado separar los sellos y construir la casita del árbol.
Hacia finales de verano, llegó otro regalo, pero ya no fue papá quien lo trajo, sino mamá. Esta ocasión era otra muñeca envuelta en una frazada color rosa.
En las noches, mamá colocaba cuidadosamente la nueva muñeca al lado de Esther, mientras le susurraba palabras.
La complicidad era innegable, pero esta vez no me sentía intimidado, pues las herramientas de papá estaba en el mismo lado, y en la noche todo el mundo se sumergía en un sueño profundo.

sábado, 22 de agosto de 2009

Cuento libre

Cuento libre
La bella y la Bestia: anónimo
Tomado de: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/perr/caperuci.htm

La Bella y la Bestia
(Resumen)

En medio del campo, vivía un mercader en compañía de sus tres hermosas hijas.
Un día, preparándose para salir a un viaje de negocios, preguntó a las tres jovencitas qué deseaban como regalo del viaje. La primera de ellas le pidió un vestido, la segunda un collar de perlas, mientras Bella la menor de estas, tan solo pidió una rosa cortada por el propio padre.
Encontrándose ya de vuelta el mercader, se vio retrasado por una fuerte lluvia que se aproximaba, y en medio de un fuerte viento y gotas a medio caer, el hombre observó un castillo situado en medio del bosque.
Después de varios llamados a la puerta nadie respondió, por lo que el vendedor decidió entrar sin pensarlo más. En el salón principal, había comida preparada y lista para ser digerida, y viéndose el hombre agotado por el viaje, más animado por el hambre se sentó a comer.
Luego, se dirigió a los cuartos que estaban ubicados a lo largo de un pasillo del segundo piso, y al no escuchar ni ver a nadie se recostó a descansar.
A la mañana siguiente, al lado de la cama donde el hombre complaciente reposaba, había servido café y frutas; pero no se encontraba nadie.
El mercader se preparó para partir de nuevo a su hogar, bajó las escaleras y se dirigió al patio donde la noche anterior había dejado atado a su caballo. Cuando se estaba montando a su caballo vio unas hermosas rosas blancas, y recordando la promesa que había hecho a su hija, el hombre arrancó una sin más preguntar.
¡Maldito desgraciado!- gritó una enorme Bestia que salía en medio del jardín.-te dí de comer, un lugar donde dormir y ésta es la manera como me pagas; arrancando mis flores favoritas.
-te mataré-.
Al ver esta reacción el mercader quedó paralizado y horrorizado.-no es para mí- exclamó -es para mi hija Bella que me pidió una rosa.-
Al escuchar tal respuesta la Bestia se tranquilizó, soltó al hombre y le hizo prometer que le llevaría a su hija a cambio de perdonarle la vida.
El mercader aceptó la condición, y tan pronto como pudo, al llegar a su casa les contó a sus tres hijas lo que había acontecido.
Bella, quien era su hija favorita, pidió a su padre que la llevase al castillo de la comentada Bestia en vista de que así se había prometido.
Al llegar al castillo, la Bestia recibió a Bella amablemente y, aunque la joven estaba atemorizada respetaba la promesa dada.
Transcurridos varios días, la simpatía entre Bella y la Bestia crecía, y el ambiente de silencio que predominaba al comienzo de su llegada, se comenzaba a olvidar.
Un día, el monstruo le regaló a la joven un espejo mágico, en el que podía ver a todos sus seres queridos. Transcurridas varias noches y días de verano, Bella vio a su padre postrado en una cama agonizando, y enseguida le pidió a la Bestia que la dejara visitar a su papá a cambio de ella regresar.
En principio la Bestia se enfadó, sin embargo le había tomado tanto cariño a Bella, que no le gustaba verla sufrir. -prométeme que volverás en siete días –dijo a la jovencita, y ella de inmediato aceptó.
Cuando el mercader vio a su hija se comenzó a recuperar, y pasaron varios días sin que Bella recordara su promesa.
Una noche un sueño despertó a Bella, pues en él había visto a la Bestia morir. Se dirigió rápidamente al castillo, y al llegar encontró la Bestia tirado en el piso, al lado de un árbol y con los ojos cerrados.
Bella, empezando a llorar le dijo al monstruo que no se muriera, pues ella lo quería de verdad.
El lugar se empezó a iluminar, la Bestia se convirtió en un príncipe y dijo a Bella que gracias a ella el hechizo que un día fue lanzado por una bruja se rompió.

viernes, 21 de agosto de 2009

La gallina degollada

La gallina degollada

(Resumen)

Tema: Volver a contar
Texto: La gallina degollada
Autor: Horacio Quiroga
Fuente bibliográfica: http://www.analitica.com/bitblio/hquiroga/gallina.asp-30k

Pasaban todo el día sentados en un banco de madera, en frente de una cerca rodeada por ladrillos, que a su vez, permitía la mirada ante la caída desplegada del atardecer. Sus pupilas se dilataban y excitaban cada vez que colores brillantes se posaban en sus miradas, sus gemidos estallaban y, por su boca que permitía la salida de la lengua, no brotaba otra cosa que espesa saliva.
Eran cuatro estúpidos, que un día fueron el mayor anhelo fraternal de sus progenitores. El mayor de ellos tenía 12 años, mientras que el menor tan solo 8.
Mazzin y Berta, eran una joven pareja que ansiaban asilar el egoísmo marital. Él tenía 28 años de edad, y ella respectivamente 22.
Un día, saciados de pasión y amor, recibieron su primer varón. El niño era dotado de hermosura y una gran dulzura. Sin embargo, cuando tenía apenas 15 meses algo extraño lo sacudió. Fuertes convulsiones recorrieron el pequeño cuerpo y dejaba en parálisis sus extremidades. La situación fué compleja, pero después de varias horas todo volvió a la normalidad; o por lo menos la dinámica corporal, porque el pequeño desde entonces no volvió a pensar, y la cierta vitalidad que tenía empezaba a faltar.
El médico lo examinó, y lo único que descubrió fue un soplo de pulmón heredado por su madre. Mientras que del trastorno, aun no había explicaciones médicas confortables.
El sentimiento de fracaso maternal se empezaba a notar, al tiempo que el monstruo trataba de caminar.
Como era de esperar, la oportunidad en el matrimonio se volvió a presentar. Y ansiosos de un nuevo comenzar, vieron a otro varón gestar.
El pequeño era normal, aunque sus padres no dejaban de pensar en una situación similar.
Transcurridos 18 meses de vitalidad, la línea de herencia se precipitaba, y una vez más, tal cual el primer tonto, el niño quedó torpe y sin soporte, sin importar las constantes súplicas celestiales de sus progenitores.
Las esperanzas se removían, el desespero los poseía y, el desprecio ante los dos bobos cada vez crecía.
El tiempo supuraba nuevos alientos de deseos, y aunque patentes los resultados de los primeros intentos por parte de Mazzini Y Berta, las secuelas previstas desde el vientre, dejaron salir dos mellizos. Mellizos que pasaron ante la mirada de posible diferencia para sus padres, pero que al igual que los demás, terminarían con el ciclo igual.
Habiendo pasado tres años, el matrimonio, cada vez mas desgastado por el inútil intento de crear un bebe normal, lo volvieron a intentar en medio de una ardiente plan.
Nació una niña –por fin una niña- que a medida que crecía demostraba que la agonía había llegado a su final. La atención era totalmente atraída por ella, mientras que los bobos a cuidado de María la criada, eran dejados atrás y sin pesar.
Un día a causa del afecto alcahueta de los padres, una sobredosis de dulces hizo su efecto sobre la niña, precipitándolos a los peores pensamientos.
En esas Mazzin y Berta no pudieron hacer otra cosa que llenarse de culpabilidad. Insultos venían, palabras salían y después de un grito de la pequeña enferma, el silencio dejó atrás tal altanería. Al final, todo resultó ser solo un falsa sobresalto, y desde entonces la reconciliación se construyó nuevamente entre los dos esposos.
Una mañana, María tomó una gallina, se dirigió a prepararla por órdenes de la dama de la casa; entró a la cocina y la degolló. La respiración de los tontos sacudía el cuello de la sirvienta, quien al voltear y verlos se asustó.
-señora Berta, los niños están en la cocina y me han visto degollar a la gallina -gritó la criada despavorida.
-sácalos de allí de inmediato –dijo también preocupada y aterrada la madre de los niños ya olvidados por tontos.
A empujones María los llevó nuevamente al banco, y mientras tanto los padres y Bertita la niña salían.
Al llegar nuevamente del paseo, los padres pasaron a saludar unos cuantos vecinos, y Bertita por su parte, aprovechó para ir corriendo al patio donde estaban sus cuatro hermanos. La niña se montó en el banco que estaba enfrente de ellos, y trepó a la cresta de la cerca.
Ocho pupilas se dilataban, y la saliva destilaba. Eran los cuatro tontos que estaban pendientes de su hermana.
Llegaron por su espalda, la tomaron de sus piernas y de jalones la tiraban.
-mamá, papá –gritaba aterrada y desconsolada la niña, pero en vano sus alaridos los tontos cortaron el último suspiro.
-ma-.
Halaron su cuello, y la arrastraron por el patio de sus extremidades. Dirigiéndose a la cocina donde vieron fallecer a la gallina.
Mazzin y Berta habían escuchado sus primeros llamados, pero sin pensar en nada malo, continuaron unos minutos hablando.
Después de un momento el papá estaba preocupado, se dirigió a la casa seguido de su mujer, y llamaba con gritos generados por los presentimientos a la pequeña Bertita.
Vió un mar de sangre que atravesaba la rendija de la puerta de la cocina, la abrió y descubrió el degollado cuerpo de su hija.
-no entres aquí –dijo Mazzin a su mujer, quien al ver la sangre que destilaba, mandó las manos a su cabeza y dió un ronco suspiro.

jueves, 20 de agosto de 2009

Volver a contar

El almohadón de plumas

Horacio Quiroga
http://www.analitica.com/bitblio/hquiroga/gallina.asp-30k
El almohadón de plumas
(Resumen)

Él la amaba de manera especial, y aunque esto no era del todo lo que ella esperaba, sabía que la manera rígida estaba llena de magia en el portal de su habitar.
Desde tres meses atrás, vivían en una gran casa, rodeada de inigualables esculturas, estruendos ocasionados por los ecos, y con espacios que en ocasiones no eran visitados durante todo el verano que pasaron allí.
Alicia estaba demasiado delgada, y no era para menos después de haber pasado por una influenza que agoto su figura.
Jordán era su esposo, y lo único que hacía era permanecer en la sala, caminando de un lado para el otro y produciendo los ecos que retumbaban los oídos de su amada. Él solo estaba esperando que las cosas mejoraran.
Una mañana Alicia se levantó y dirigió hacia la sala donde estaba su marido, pero ésta no tardo en perder la razón.
Cuando el médico llegó, la examinó y era indudable que no había mucho para hacer, pues Alicia ya caminaba por la senda de la muerte; de allí que la única alternativa sugerida por el especialista, fué reposo total para la mujer.
Día a día la situación empeoraba. Iniciaron alucinaciones, desmayos y el simple hecho de levantarse de la cama, se convirtió en algo negado.
Aunque su delgadez, Alicia sentía sobre sí un gran peso, y no permitía que su cama fuese removida, ni siquiera su almohadón.
En la casa solo se escuchaban los delirios del cuarto, y con la mujer sin conocimiento ni razón, no quedaba más que esperar.
Pasaron pocos días cuando Alicia murió, y mientras la sirvienta preparaba el cuarto ya vacio, descubrió algo que la dejó desconcertada. Llamó a su amo, le dijo que el almohadón que estaba en la cama de la mujer fallecida estaba demasiado pesado y, este enseguida lo tomo para comprobarlo.
Jordán cortó un pedazo del almohadón, salieron volando las primeras plumas y en medio de todo había un horroroso animal. Animal que cubierto además por las telas, pasaba desapercibido ante todos. Era grande y pesado, y se encargo de diariamente succionar la sangre de Alicia, dejándola al final sin vida.
Estos animales viven habitualmente en las plumas de las aves; y al parecer, la sangre humana se ha convertido en el alimento más favorable para lograr su gran tamaño, por lo cual, no es raro encontrarlos de vez en cuando en los almohadones de plumas.

miércoles, 19 de agosto de 2009

ficcionalizar

La nueva Caperucita Roja

Marco final.
Por: Lizeth Cano Mesa
Con base en: versión original de Caperucita Roja de Charles Perrault.
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/perr/caperuci.htm.

La situación se tornó un poco tensa y el silencio se apoderó de ella.
Después de unos minutos pasados, el lobo le confesó a la sorprendida niña que había ido a comérsela, pero que finalmente decidió conquistarla para que juntos pudieran hacer sus marañas.
Todo el mundo escuchaba, pero nadie se atrevía a pronunciar palabra.
Las ventanas retumbaban, el silencio se desplegaba y mirando detenidamente los ojos del lobo, Caperucita se levantó para dar la cara.
-yo ya me he enamorado, de un leñador mayor que me ha acompaño. Dijo la niña firmemente, aunque con un tono cortado, al lobo precipitado.
El lobo estaba anonadado, dejó caer el velo de su destrozado y animado corazón, y nuevamente tomó la firme actitud de bestia sin razón.

Finalmente, sin pensarlo y de un solo salto, el lobo feroz se tragó a las dos: Nieta y abuela, pasando y atragantando el hambriento lobo, dejando caer sus pantuflas y sin dejar huellas de amargura.
Colorín clorado: la vida de la pequeña caperucita y la pobre viejecita ha terminado. Mientras que madre y cazador se quedaron esperando la noticia atroz.

martes, 18 de agosto de 2009

ficcionalizar

La nueva Caperucita Roja

Marco de desarrollo.
Por: Lizeth Cano Mesa
Con base en: versión original de Caperucita Roja de Charles Perrault.
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/perr/caperuci.htm.

Mientras Caperucita se sumergía en el camino que el lobo le había indicado, éste ya había sobrepasado todo el trayecto. Y aliñándose como una niña, llamó a la puerta de la ingenua abuelita.
-¿quién es? Preguntó la anciana con voz de tarro y entrecortada.
-soy yo, tú nietecita caperucita. Respondió el lobo feroz, con una voz impetuosa y poco engañosa.
-Sin duda alguna es mi pequeña. Pensó la vieja, recordando que en la etapa que se encontraba su nieta, se producían una serie de cambios que eran de esperar; y más para la pequeña, que por su apariencia nada peor podría pasar.
A pasos agigantados entró el lobo, y al ver a la pobre viejecita postrada ante su mirada, con canas tan blancas como una telaraña, manos tan arrugadas por cuanto de ellas había hecho, creyó conveniente evitar una mala digestión.
Sin pensarlo de inmediato entablaron una agradable charla, y con miras a que la abuela ayudara al lobo a enamorar a Caperucita roja, éste le ofreció acompañarla hasta que la pequeña llegara.
Mientras tanto, Caperucita que estaba algo perdida, decidió descansar y sentarse en una pequeña roca que estaba al lado del camino, pero el sol era tan ardiente, que ni siquiera se comparaba con una papa caliente.
Por allí pasaba un leñador que ofreció guiar a la ya desesperada niña.
En el camino, el leñador no dejaba de mirar con ojos de saltamontes el peludo cuerpo de Caperucita, y si darse cuenta, antes de que el sol se ocultara le lanzó un beso que la derrumbó. Pero más se demoró la niña en levantarse que en darse cuenta que aquel hombre no era más que un pobre diablo disfrazado de tranquilidad.
Al divisar la casa de su querida abuela, Caperucita salió tan deprisa, que ni siquiera se despidió de quien fue su tal vez primer amor.
Toc.toc. tocó la puerta, y al abrirla descubrió a aquel apuesto galán al lado de la cama de la abuela que parecía un vegetal.

lunes, 17 de agosto de 2009

ficcionalizar

La nueva Caperucita Roja

Marco de Inicio
Por: Lizeth Cano Mesa
Con base en: versión original de Caperucita Roja de Charles Perrault.
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/perr/caperuci.htm.

En un pueblo situado en medio de la nada, había una pequeña casa donde vivía una anciana y su pequeña hija de tan solo 106 meses de edad. La niña era la más fea que nadie antes había visto: tenía dos ojos saltones como un par de resortes, nariz achatada con un trozo de lata incrustada, orejas alargadas que alcanzaban la altura de sus angostos hombros y, dientes tan puntiagudos, que parecían picas de flechas asomadas. Sin embargo, era la más amada y admirada por los que allí habitaban.
Un día cualquiera, su madre le regaló una caperucita roja que había tejido con hilos de pelo felino, y desde entonces a la pequeña la llamaban Caperucita Roja.
Al pasar el tiempo, las horas y los ocasos, la niña no se separaba de su caperuza; pues era tal el apego que incluso esta ya se estaba encarnando y convirtiendo en su peluda y frágil piel.
Ansiosa después por ir a visitar a su abuela y mostrarle su nueva apariencia, Caperucita decidió hacer unos pastelillos en ayuda de su mamá y tan pronto terminó, emprendió su viaje.
En el camino, sentado al lado de un carro abandonado, se encontraba el tan mencionado lobo feroz. Era apuesto y atractivo, su tamaño era poco visto, y ni hablar de los músculos de sus pectorales que se marcaban.
Perpleja con la apariencia del galán, la niña se acercó meticulosamente y entabló una conversación con él.
-¿para dónde vas? Preguntó sin vergüenza el lobo feroz.
-iré a visitar a mi abuelita para llevarle algunos detalles-respondió rápidamente Caperucita, temerosa porque nunca había visto delante de si tan majestuosa e imperante imagen.
-Vive en la punta de aquella colina que se ve a lo lejos.
Y el lobo aprovechándose de ello le dijo:
-Si tomas aquel camino llegas más rápido, incluso no sentirás la subida de la colina que se hace tan agotadora. Al terminar, el lobo salió tan a prisa que cuando la niña volteo a mirar, ya no había nadie por allá.

domingo, 16 de agosto de 2009

3ra parte crónica

Las verdades ocultas siempre salen a flote

El mismo año en que Mauricio fue cruelmente asesinado, en uno de los viajes que Omar realizaba a su familia, su tío Román (cuya verdadera identidad es otra), muestra desmedidamente la supuesta arma con que su hermano mayor fue abaleado; una situación verdaderamente inhumana desde el punto de vista que afirma cada vez más que su familia –los Rendón-fueron los que mandaron matar a el primer primogénito familiar, y cuyas causas sin ser dichas, no justifican la medida tomada a plena luz del día.
El muchacho temblaba de susto, creyendo que le pasaría lo mismo, y sin decir palabras solo espero salir del sitio, o porque no, ser asesinado.
Aunque Omar conoció aparentemente el arma bélica que destruyo no solo su hermano, sino también su mejor y único amigo, nunca ha sabido las causas que desataron el exilio de vida que, en cuestión de segundos inmaterializó a Mauricio. Pero lo que sí se sabe es que ya la crueldad empieza a dar sus frutos de fatalidad.
Esto último es, en palabras no tan extensas, que el imperio Rendón se empezó a desmoronar .De allí que “fué matado en el propio ojo de la aguja” abre la confusa idea de atribuir o no culpas, pero que en realidad deja mucho que pensar en torno al poder, la maldad, codicia y no lealtad familiar.
“fue matado en el propio ojo de la aguja” indica que Hernán Mauricio Rendón Cano, un joven de apenas 21 años de edad, y sobrino del imperio desleal, fue asesinado por el poder de su nicho familiar; y como en muchos de los casos colombianos, su caso queda olvidado e imputado al no estado.
En compañía de su muerte:
La madrugada del 20 de junio que fue asesinado Mauricio, se hallaba junto con él un amigo de alrededor 22 años de edad, quien también recibió por su parte, aproximadamente 16 disparos, y cuyo cuerpo fue negado durante más de una semana, a su respectiva familia.A principios de julio del 2005, la familia Rendón “aparentemente” encontró al asesino de Mauricio, asesino que en ultimas fue contratado y asesinado por ellos mismos, quien recibió no solo disparos, sino también el peso de un carro sobre su cuerpo.Lo que aquí no hay que olvidar es un dicho coloquial pero que a la final, concluye el siclo de la maldad “quien a cuchillo mata, a cuchillo muere”, pero no para decir que la maldad continuará como una línea del nunca acabar, sino mas bien para resaltar el poder de la divinidad. Divinidad que dejo en manos de cada uno, pero que en realidad alimenta la esperanza del nuevo comenzar.

sábado, 15 de agosto de 2009

2da parte: "fué matado en el propio ojo de la aguja".

El momento del duelo

El mismo día (20 de junio el 2005) el cadáver de Mauricio fue transportado en un helicóptero privado, por el obvio temor de que este se descompusiera; y llegando casi a las 6:00 de la tarde al aeropuerto Holaya Herrera, donde lo esperaban su hermano Omar y nos cuantos primos, se aproximaba un momento de gran agonía.
Luego de ser perfectamente maquillado y preparado, el cadáver de Hernán Mauricio Rendón Cano, fue llevado a una sala de Campos de Paz alrededor de las 9 p.m para ser velado y, posteriormente sepultado en una tumba comprada por la propia familia-Rendón-.
Lilian Cano, la madre del joven asesinado -o quizás por simples coincidencias de la vida muerto-, se acerco lentamente al ataúd blanco de su primer hijo. Un ataúd cubierto con un manto de la Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil, porque el joven había logrado sacar su licencia de alumno de pilotaje de avión el día 3 de junio del 2004, y desde hacía poco se había graduado en la escuela de Aviación Del Pacifico Ltda.
Evidentemente era él, pero como toda madre, no aceptaba que ese cuerpo pálido, frio e inmovilizado, fuera su amado hijo.
Los murmullos rondaban, y después de tanto llanto sin cesar la madre logró descansar; sin embargo, minutos después un sueño no tardo en sacar de la aparente tranquilidad a la mujer-aunque suene algo ilógico –ella despertó rápidamente con la idea de su hijo había sido abaleado. El hecho fue que, al escuchar la voz de su ya fallecido hijo “ama me mataron; ama me mataron; ama me mataron”, la señora se dirigió hacia el ataúd, levanto la cubierta, tomo al joven entre sus manos y sin esperar encontrar lo que vio, su cuerpo tenía tres disparos, todos ellos en su cabeza, señales de tortura, maños atadas y posibles quemaduras por acido.
¿Qué pasaba, si una vaca no tiene impregnadas balas?.
En el ambiente Iniciaron los juicios y palabras sueltas en aras de ocultar lo que en verdad había ocurrido, pero nadie se atrevía a hablar de lo verdaderamente sucedido. En verdad la situación se comenzaba a excitar.
El 21 de julio hacia las 5:00 de la tarde, el joven Mauricio fue enterrado, ya antes llorado por quienes en realidad lo amaban, y convertido en apenas uno de los miles jóvenes que a diario mueren en circunstancias que tarde que temprano, se justifican por las acciones déspotas de unos cuantos.
Un mes después de ser enterrado en Campos de Paz el piloto graduado, un domingo para ser más exactos, doña Lilian llega a una de las visitas y descubre que la tierra de la tumba ha sido quizás removida. (Allí nadie se hace responsable por una aparente perdida).
(Continúa)…

viernes, 14 de agosto de 2009

“Fué matado en el propio ojo de la aguja”

Crónica
Por: Lizeth Cano Mesa
A eso de las 5:30 a.m sonó el despertador como era de costumbre, despertando rápidamente a Margarita, una joven de tan solo 15 años y en cuya edad, la mayoría de los jóvenes se aperezan para levantarse a esas horas. La joven se alista para dirigirse a su colegio, Institución Educativa Santa Teresa, y cuando ha terminado, sin comer cosa alguna, sale de su casa a paso rápido sin siquiera despedirse de su madre.
La estudiante entra a su primera clase a las 6:15, saca sus libros y mientras es llamada para la revisión de su tarea, espera impaciente, como si lo poco que llevara del día fuese suficiente.
-Margarita Castro Cárdenas por favor bajar a la rectoría-anuncia la rectora del colegio sin dar motivo alguno del llamado.
La joven baja, y cuando llega, mira que al lado derecho de la rectora se encuentra Dina, una mujer que vivía en su casa desde hace poco, y cuyos ojos no sostenían la mirada sino que supuraban lentas, pero desconcertantes lágrimas.
-¿Qué pasa?-pregunta Margarita sin saber qué ocurre.
El silencio se apodera de la situación, y sin ánimo de esperar más, ella insiste en saber qué ha ocurrido-¿a caso se trata de mi mamá oh...? (en esos momentos lo único que se viene a la mente es lo peor).
-Mira, esto que te vamos a decir no es demasiado grave, pero queremos que tomes las cosas con calma-dice la rectora no muy convencida de cómo lo fuese a tomar la muchacha, e inmediatamente, es interrumpida por las palabras de Dina
-Es tu hermano, Omar o Mauricio, no recuerdo el nombre de cuál de los dos. Sufrió un accidente.
Era lunes 20 de junio del 2005, quizás el peor lunes de su vida porque no tenía la más mínima idea de que sucedería en adelante. Soltó algunas lágrimas y corrió de prisa al salón para buscar sus cosas e irse a su casa para saber qué estaba pasando.
En el camino a hacia la casa, mientras todo el mundo dormía, Margarita en compañía de su inquilina, solo pensaba en no encontrarse con una noticia devastadora; ponía la situación a manos de Dios; a veces lloraba, otras no. Pero lo que sí es cierto, fue que en todo el camino no prenuncio palabra alguna.
Cuando llega a la esquina del teléfono público que estaba ubicado dos cuadras a bajo de su casa. Lo primero que ve es al papá de sus hermanos, don Hernán -como ella le decía- hablando por teléfono celular y no tan a gusto, quien cuelga inmediatamente y le dice mirándola fijamente, sin disimular la gravedad del asunto, y de una – mataron a su hermano Mauricio.
Margarita No entendía qué escuchaba, y dejo caer su cuerpo en la calle fría de pavimento gris; gritaba descontrolada, lloraba devastada y las esperanzas que quedaban lentamente se apagaban.
Súbala a la casa-dijo don Hernán casi frio y sorprendido por la reacción de Margarita-. Pero era de esperarse, porque no todos los días uno se levanta con uno menos de la familia, y mucho menos pasa por la cabeza que a tu hermano mayor, el que más quieres, será la víctima de la irracional sociedad.
Ya eran casi las 8:30 de la mañana, cuando entró muy de prisa la joven .inmediatamente ve a su madre tirada en el suelo del cuarto, al lado del teléfono, como si desde el momento de recibir la noticia ,estuviera esperando recibir la llamada de su ya fallecido hijo.
Los vecinos que allí se encontraban lograron calmar a ambas mujeres, mientras que el papá de Mauricio llamaba para alistar el trasporte del cadáver de su hijo, el que se encontraba en Necoclí –Antioquia ¡el terreno de su tío!.
En seguida los tres se dirigieron a la casa de los abuelos, para esperar desde allí el cuerpo del joven muerto.
Fue el camino más largo, pese a la situación llena de desconsuelo, aunque con la tibia esperanza de que todo fuese tan solo un oscuro sueño o una simple confusión.
A las 10:30 de la mañana, en una casa cuyo barrio es mejor no nombrar, se encontraba reunida toda la familia de Mauricio, incluso los que estaban en otras ciudades, como para demostrar que estaban en el duelo y servirían de apoyo y desconsuelo.
¿Cómo se murió?, ¿Qué le paso?
¡Se sabía que eso iba a pasar en algún momento!-era lo único que la familia Rendón murmuraba a espaldas de la aniquilada madre.
-Como que iba en la moto con un amigo después de rumbear, se chocaron con una vaca.
Era de lo único que se hablaba, y mientras tanto, la joven Margarita trataba de pensar en otra cosa porque aun no lo creía.
(Continúa)…

jueves, 13 de agosto de 2009

“Mi mamá me dice que mi obsesión es buena”.

Perfil periodístico

Paolo Villalva Storti es actualmente docente de la fundación universitaria Luis Amigó, en las áreas de redacción y ortografía, teoría de la imagen y además, coordina los semilleros de investigación y fotografía.
Sus mayores fortalezas son el “extremismo” pero en términos bondadosos: por un lado puede llegar a ser bastante calmado, y por el otro, colmar su estado de pasividad por medio del exceso; además, el ser obsesivo-compulsivo a la hora de iniciar y concluir sus tareas cotidianas.
Lo caracterizan su especial ímpetu y afán de perfeccionismo su compromiso y dedicación hacia todo lo relacionado con sus qué aceres cotidianos.
Disfruta de cosas tan simples como salir en bus circular Medellín para recorrer la ciudad y poder crear historias de todo lo que ve de las personas en la calle, sus estados de ánimo e imágenes reflejadas.
De sus pasiones resalta el amor a la lectura, al arte y la cultura. Diariamente trata de calmar esa ansiedad, de cierto modo desordenado, que es generada por éste conjunto de connotaciones.
Una de sus obras literarias favoritas es “once mil vergas” de Guillaume Apollinairre, pues:”es un libro bastante crudo y fuerte, que trata de manera erótica diferentes temas, sin llegar a ser de contenido pornográfico”.
En cuanto a la adicción del cine disfruta viendo producciones del exterior, que logran envolverlo en tramas a veces confusas y poco entendibles. De estos principalmente a Stanley Kubrick (norteamericano), con la película “odisea del espacio”; Pier Paolo Pasolini (italiano),David Lynch y Jhon Waters.
Paolo, es una persona activa e introvertida. Concuerda que sus mayores debilidades han sido la timidez y la inseguridad. Particularmente no sostiene la mirada al entablar una conversación con alguien.
Recuerda con cierta picardía que se destacaba por sus extravagantes atuendos y peinados, para unos góticos y para otros simplemente anormales, “unas veces venía con un color diferente en el pelo, las uñas pintadas de negro, una trenza que me salía, e incluso usaba medias en las manos…eso alejaba en cierto modo a las personas de mi”.
De su experiencia en la docencia disfruta de la constante interacción que hay con los estudiantes, donde no solo comparte conocimientos, sino también retroalimenta e incorpora nuevos aprendizajes obtenidos de esta relación.
Su carácter y su forma de ser se sintetizan con una de sus citas preferidas:
“El valor de una persona no solo se mide por la cantidad de personas que te quieren, sino también por la cantidad de personas que te detestan”.


martes, 11 de agosto de 2009

“Siempre he buscado ser una persona que está al servicio de los demás”.

Perfil periodístico

Sergio José Rey Pizza, un joven de 1.80 mts. de estatura, piel canela, cabello azabache y labios de un tono encendido, nació en Tunja Boyacá en el año de 1986,bajo un hogar humilde cuyo mayor anhelo era tener un primogénito varón.
Motivado por su afán de construirse moralmente al servicio de los demás, ingresó a la comunidad religiosa de Jesús o “los jesuitas”, donde permaneció durante cuatro años y aprendió a fortalecer su saber hacer y, su saber ser.
Sin embargo, el fuerte deseo de conformar una familia y estar en un servicio más directo con las personas, fue creando una nueva línea de vida, para lo cual decidió finalmente abandonar el proceso de religioso que hasta el momento llevaba.
Hoy por hoy, con gran furor contempla la medicina como su más grande pasión, pues puede aliviar el dolor humano no solo desde dimensiones físicas, sino también aquellas más lejanas a una explicación científica o meramente racional.
Sus mayores fortalezas son la responsabilidad, el compromiso, la paciencia, la prudencia y al sinceridad. A su vez las debilidades que mas resaltan son el mal genio, la nostalgia y, en algunas ocasiones la soberbia.
En cuanto a la música se siente identificado especialmente con la tipo escocés, puesto que “las gaitas le permiten entrar en un espacio de reflexión y contemplación de lo hermosos que es la vida”.
Sergio, es un joven introvertido, pero que le gusta combatir con otras personas en diferentes contextos y entablar buenas conversaciones para enriquecer su ser cotidiano.
Es una persona en búsqueda de la felicidad, para lo cual empieza desde ya con sueños hechos realidad.

lunes, 10 de agosto de 2009

Viaje en el 042


-¿Tienes monedas para completarme el pasaje?-pregunta un poco preocupada Carolina. Preocupada porque en su casa a penas le dan el dinero suficiente para trasladarse, y en caso de una emergencia o un efecto que altere el buen curso del día, sabrá Dios cómo lo podrá solucionar.
Levanta su brazo en señal de utilidad, se despide a prisa de su compañero y sube los tres escalones que tiene el bus. Consiguientemente toma asiento en la segunda fila al lado izquierdo de la ventana, que está totalmente al descubierto.
El bus no era diferente al que ella tomaba casi todos los días, sin embargo había resuelto ser un poco más precavida.
Tarifa $1.300
Destinos: Carabobo, Juanambú, ÉXITO, Estadio, Alpujarra, P.Berrio, Hospital. C.San Pablo, Comfama, La Rosa.
La información plasmada en un gran vidrio, no era nueva para su mirada detallada, y solo enmarcaba una pequeña pauta de la lista que abarca esta ciudad.
Ya había comenzado el recorrido, y a penas a 5 minutos de donde Carolina tomó el 042, mil historias se empezaban a hilar.
A casi 10 minutos de camino, el conductor se detiene en la calle Palacé, al lado de una señal cualquiera de tránsito para registrar su hora de llegada.
El desabrido olor de humo, se mezclaba con aquellos que popularmente se les llama azucarados-una mala expresión, pero que a la ligera da testimonio de las delicias pasajeras.
-Hoy son roscones de arequipe- susurro la estudiante, desanimada por los constantes movimientos y sonidos de sus intestinos. Sonidos que no eran más que el resultado de un día no tan alentador, o por lo menos no con la adecuada alimentación.Al lado opuesto de la calle, ligeros chorros de agua parecía danzar entre sí a casi dos metros de altura; y estos a su vez, representaban el centro de lo que alrededor se veía: niños gritando y llorando con sonidos agudos, mujeres ansiosas, tal vez esperando, motocicletas adueñadas de pequeños espacios de tránsito y, como no debe faltar, los vendedores de chaza que agregando consumo y ganancia, ya venden minutos para llamar.
El recorrido continúa y la vista de la joven es atraída, o en su defecto distraída por cuanto acontece en la calle.
Una cuadra después se escucha una joven cantar, con voz desafinada –un corazón baby-que atraía, además de miradas desconcertadas y cansadas, burlas desarmadas por las ventanas.
Son las 6:00 de la tarde. Suena el himno nacional como música de fondo, pero pasa tan inadvertida para quienes están allí, que ni siquiera terminó de sonar.- Para esas horas las calles se terminan de congestionar: policías para no descartar, vendedores recogiendo su “negocio” mientras otros apenas comienzan a despegar, personas que vienen y van; unos que van tan a prisa, como también aquellos que a penas y saben caminar…a estas horas no hay más que basura por donde mirar.
El crepúsculo se principia a asomar, no obstante el sol no se termina de ocultar.
A cuatro cuadras de Palacé, el ambiente empieza a asombrar. Carolina no aísla su vista, y menos pasando por un sitio de considerar. Este es la calle Barbacoa, famosa por las prostitutas –o no sabría cómo llamar a los homosexuales cuyo cuerpo es de admirar, y vestuario nulo al observar-. Calle que aun con sus hermosas esculturas o escorias sexuales, su olor no deja mucho qué pensar.
(Imaginen algo tan sencillo como una casa habitada por tres hombres, en la cual no haya agua. Ahora bien, tres hombres consumiendo constantemente líquido, ya sea cerveza u otro, deben eliminar. Entonces el olor que se condensa en el habitad no es para disfrutar).
Sin detenerse ya el bus de Aranjuez -Santa Cruz, porque iba casi a explotar, uno de los tantos semáforos lo hace frenar. Mientras tanto, suenan las sirenas de un carro de bomberos. El sonido es tan alarmante, que en pocos instantes logra captar por completo la atención de los viajantes.
Por su lado, el cielo aun claro se envuelve como en sábanas de desfiguradas nubes, a las que Carolina no dejaba de admirar.
El semáforo cambia y por fin, después de un minuto permite continuar, sin dejar saber qué pasaba por allá.

Por las nuevas calles sólo se ven niños que no hacen otra cosa más que mendigar…mendigar un pan, una moneda o una simple esperanza para su hambre llenar y respectivamente su vida continuar.
En las afueras de la estación Hospital, por donde hay una reforma vial, el clima comienza a cambiar. Ello forjado por las estructuras materiales que dejan de lado el Centro, para sumergirse en los barrios de la amena tranquilidad. En cuyo paso enmarañado y ensortijado por la curiosa Carolina, encuentra formas tan diversas, que están sujetas al color, a la forma y a la evolución diferencial.
El cielo entra en un contraste rojizo y amarillo, con figuras irregulares; como si fuesen una serie de conectores inmersos en la naturaleza, pero con un resultado tan fascinante, que hacía del viaje un nuevo cosmo: Carolina era Una en el mundo…pero Una situada dentro de un bus.
Hacia las 6:30 de la tarde, sin mucho nuevo para admirar, el viento se sentía más fuerte, pero el viaje se convertía en algo tan irremediablemente sorprendente para la estudiante, que aun consciente de que estaba pronto por terminar, jamás lo volvería a ver igual.
Saca de su boca una goma de mascar con un sabor ya híbrido, lo envuelve en un papel, lo guarda y se prepara para la próxima parada. Parada que le da a expresar que los inconvenientes antes presentados, parecen disolverse en el humilde y simple viaje del 042.
Se levanta cautelosamente para no caerse, cruza a medias el torniquete del bus y sin tocar el timbre pide el favor de que la dejen allí.
Camina exhausta a paso ligero con sus piernas largas, no desvía su mirada siquiera con los morbosos piropos. Una, dos, tres cuadras en reversa-cuenta ella- y baja otras trazadas por escalones empinados.
-Buenas tardes-saluda Carolina sin mirar a nadie.
Da tres golpes a la puerta metálica, y enseguida sale su madre sin saludar ni preguntar por el viaje.
Carolina libera un suspiro profundo. Suelta en el primer rincón el bolso, pensando que para el próximo día esperaría en las mismas partidas.