“Guzmán”, un vigilante ejemplar.
Medellín, octubre 10 de octubre del 2009.
Por: Lizeth Cano Mesa
A su corta edad y con grandes expectativas para progresar, un joven proveniente de Cereté-Córdoba ha logrado construir un mejor presente.
Alexander Guzmán Hernández es un hombre de 21 años, que hace poco más de seis meses decidió viajar a Medellín por una oportunidad laboral que se le presentó, dejando atrás los estudios de estadística que hasta entonces realizaba en la universidad de Córdoba.
Desde hace tres meses el joven hace parte del equipo de seguridad de la Fundación Universitaria Luis Amigó, en el cual dice sentirse conforme por la calidad humana de sus compañeros y el respeto de las personas con las que interactúa continuamente.
“Guzmán” como comúnmente es llamado por aquellos que le han tomado aprecio, mide 1.72 metros de estatura, un promedio que aunque muy común en los hombres de esta ciudad, le aportan un carisma especial y particular a su apariencia personal. Su piel trigueña refleja las raíces costeñas que lleva impregnadas en sus venas.
Su cabello negro, liso y con un corte clásico, es un reflejo de las exigencias que acarrea su profesión. Sus ojos negros y pequeños dejan entrever una mirada que irradia compromiso, humildad y serenidad.
Dentro de sus virtudes las que más resaltan son la alegría, el respeto y un carácter sociable. Mientras que el aspecto negativo que él considera pertinente a cambiar es el desorden que a veces le complica su rutina diaria.
Alexander se deleita con cosas tan simples como visitar la terminal del norte y el parque de Bello, pues en estos lugares encuentra un espacio de ocio en donde se da la oportunidad de interactuar y conocer un poco más acerca de esta ciudad.
En medio de la rumba y el bullicio con vallenatos de Diomedes Díaz y aquellos clásicos de Rafael Orozco y Silvio Brito, Guzmán el costeño se divierte cuanto puede, dándole sabor a los fines de semana que le quedan libres.
Su obra literaria favorita es Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez, ya que considera este libro como una obra bien estructurada y “digna de ser leída”, según sus propias palabras.
Respecto al cine, este hombre admira legendarias producciones protagonizadas por Bruce Lee y Jan Cloude Vandame, puesto que lo envuelven en historias llenas de acción, drama y suspenso.
Siendo un trabajador más de la Luis Amigó, “Guzmán” lleva con gran orgullo su uniforme y se siente complacido con su labor, admirando en gran modo las instalaciones que conforman la universidad y la calidez con la que es tratado día a día.
Para un futuro Alexander Guzmán planea regresar de nuevo a Córdoba con el fin de reintegrarse al sistema educativo como un estudiante de agronomía, ya que ve esto como un camino apasionante para dirigir su porvenir.
NOTA: LA FOTOGRAFÍA ESTÁ PENDIENTE.
sábado, 10 de octubre de 2009
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